


En los últimos años, el test del reloj (TDR) se ha utilizado particularmente como instrumento de evaluación cognitiva para el diagnóstico principalmente de demencia (Shulman, 2000).
A pesar de las variaciones en los sistemas de administración y puntuación, el TDR básicamente incluye: dibujar la esfera del reloj, organizar todos los números y establecer una hora específica.

Evalúa diferentes capacidades cognitivas (comprensión, habilidad visuoespacial, praxis, etc.) y también el control ejecutivo (Paganini-Hillet al., 2001; Shulman, 2000).
Aunque este test ya se ha utilizado ampliamente para diagnosticar la demencia, todavía es un tema de debate sobre si es válido como instrumento de detección del deterioro cognitivo leve (DCL).
Según Latini et al. (2011) la edad y la educación tendrían una correlación estadísticamente significativa a la hora de realizar el reloj en los grupos control de sujetos sanos y al de deterioro cognitivo leve:
Lo que significa que, población sin deterioro cognitivo, pero en edad geriátrica y sin escolarización, podrían dar falsos positivos.
El envejecimiento normal puede ocasionar un leve declive natural de las funciones cognitivas como la disminución de la velocidad de procesamiento o mayor dificultad para realizar tareas que requieran de funciones ejecutivas (Binotti et al., 2009).
Que realicemos una tarea que requiere de las funciones ejecutivas complejas en pacientes sin escolaridad y por lo tanto, sin experiencia en dibujo ni escritura; explicaría la posibilidad a no realizar correctamente la prueba, sin necesidad de que haya un deterioro cognitivo leve (Correia, 2011).

Una revisión a cargo de Ehreke et al. (2010) señala que el test del reloj no es una herramienta útil en el cribado de pacientes con deterioro cognitivo leve (DCL).
Al comparar las puntuaciones medias de sujetos cognitivamente sanos con las puntuaciones de personas diagnosticadas de DCL, la mayoría de los estudios revisados no pudieron identificar diferencias significativas.
El test del reloj puede tener una utilidad diagnóstica en combinación con otros procedimientos de pruebas cognitivas y clínicas, pero no debe recomendarse como instrumento de detección del deterioro cognitivo leve de manera aislada (Ehreke et al., 2010).
También se ha de tener en cuenta la edad y la escolaridad a la hora de administrar el test. Población sin deterioro cognitivo, pero en edad geriátrica y sin escolarización, podrían dar falsos positivos (Latini et al., 2011).
¿TIENE EL TEST DEL RELOJ LAS HORAS CONTADAS? Este es un poster publicado en la SEN de Navarro et al. (2025) pone nombre a una de las predicciones que se van visualizando hoy en día.
Ilardi et al. (2020) describen que la exposición diaria a pantallas digitales puede afectar la forma en que los jóvenes dibujan relojes analógicos. Los autores encontraron que muchos jóvenes presentan errores en la ubicación de los números o en la disposición de las manecillas, no por déficit cognitivo, sino por falta de familiaridad con relojes analógicos, dada la predominancia de dispositivos digitales en su vida cotidiana.

Fisher et al. (2023) confirman esta tendencia, observando que la generación más joven subrrepresenta la precisión visoespacial que exige el TDR. En su estudio, los errores más frecuentes incluían relojes con números incorrectamente distribuidos o con manecillas mal colocadas, reflejando un desfase cultural y tecnológico más que un deterioro cognitivo real.
Verbalizaciones frecuentes:
“Nunca uso relojes así”
“No recuerdo cuántos números lleva”
«No sé dónde van las agujas”
En conjunto, estos hallazgos subrayan que el Test del Reloj mantiene su relevancia clínica en adultos mayores con escolaridad, pero su aplicabilidad y significado en adultos jóvenes está limitada por cambios culturales, tecnológicos y generacionales que afectan la familiaridad con relojes analógicos.

Binotti, P., Spina, D., de la Barrera, M.L., y Donolo, D. (2009). Funciones ejecutivas y aprendizaje en el envejecimiento normal. Estimulación cognitiva desde una mirada psicopedagógica. Revista Chilena de Neuropsicología, 4(2), 119-126. Recuperado de http://www.neurociencia.cl/dinamicos/articulos/804786-rcnp2009v4n2-6.pdf
Correia, R. (2011). Cambios cognitivos en el envejecimiento normal: influencias de la edad y su relación con el nivel cultural y el sexo. (Tesis doctoral). Universidad de la Laguna, La Laguna. Recuperado de ftp://tesis.bbtk.ull.es/ccssyhum/cs475.pdf
Fisher, T., Ayoub, R., Yarovinsky, N., Hadad, R., Dadi, L., Stanger, C., … Ben-Hayun, R. (2023). Clock drawing: Does the digital era have an influence on analog clock drawing in our young generation? Alzheimer’s & Dementia, 19, e079672. https://doi.org/10.1002/alz.079672
Ilardi, C. R., Garofalo, E., Chieffi, S., Gamboz, N., La Marra, M., & Iavarone, A. (2020). Daily exposure to digital displays may affect the clock-drawing test: From psychometrics to serendipity. Neurological Sciences, 41(12), 3683–3690. https://doi.org/10.1007/s10072-020-04498-z
Ehreke, L., Luppa, M., König, H. H., & Riedel-Heller, S. G. (2010). Is the Clock Drawing Test a screening tool for the diagnosis of mild cognitive impairment? A systematic review. International psychogeriatrics, 22(1), 56-63.
Latini, M. F., Scharovsky, D., Glaser, A., Brugger, R., Zorrilla, J. P., Sousa, L., … & Gonorazky, S. E. (2011). El test del reloj: reproducibilidad, consistencia interna y variables predictivas de la prueba del reloj utilizando el método de puntuación de Cacho. Análisis de 985 relojes. Neurología Argentina, 3(2), 83-87.
Navarro Mirzoyan, L., Iglesias Rodríguez, P., Sáez Zea, C., Sánchez Ruiz, P., Sardinero Robles, E., & Mañanes Barral, V. (2025). ¿Tiene el test del reloj las horas contadas? Limitaciones actuales del TDR en adultos jóvenes en la era digital. Neurology Perspectives, 5(S1), 1054
Paganini‐Hill, A., Clark, L. J., Henderson, V. W., & Birge, S. J. (2001). Clock drawing: analysis in a retirement community. Journal of the American Geriatrics Society, 49(7), 941-947.
Shulman, K. I. (2000). Clock‐drawing: is it the ideal cognitive screening test?. International journal of geriatric psychiatry, 15(6), 548-561.